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Primer Encuentro de Mujeres Pampeanas 2010: Camino a la red, la palabra transformada en acción PDF Imprimir Correo electrónico
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Lunes 03 de Mayo de 2010 16:31

Fuente: Urbanas en red - Un espacio de encuentro entre géneros

El pasado 17 y 18 de abril, la ciudad de Santa Rosa fue la anfitriona de más de 400 mujeres de la provincia de La Pampa. El desafío empezaba a concretarse con la puesta en marcha del Primer Encuentro de Mujeres, promovido desde la Subdirección de Políticas de Género de la Municipalidad de Santa Rosa. El debate, el disenso, experiencias, intercambios y consenso, se dieron en los más de veinte talleres que funcionaron en la centenaria Escuela Normal, y que concluyeron en la formación de una Red Provincial de Mujeres. (Por Mónica Molina*)

 


En la mañana temprano del 17 comenzaron a llegar las mujeres. Las primeras de Santa Isabel, lejos de la capital, recorrieron más de 300 Km. con la expectativa de encontrarse con sus pares en la capital pampeana. A partir de las 8, 30, la sede principal de la Universidad Nacional de La Pampa empezó a poblarse de las que iban llegando de cada localidad del interior provincial.

Como cada acción, el Encuentro surgió de una idea a mediados del 2009. Parecía lejana la posibilidad, pero el desafío estaba planteado y era parte de las actividades del Plan de Acción 2008/2011. Desde enero de este año, teniendo como marco el Bicentenario como excusa del hacer de las mujeres a lo largo de doscientos años, se encaminó la organización que demandó un intenso trabajo.

Instituciones del medio fueron receptivas inmediatamente; así la Universidad Nacional de La Pampa, la Cooperativa Popular de Electricidad y el INADI delegación La Pampa, acompañaron la iniciativa propuesta, que tendría como protagonista por primera vez en un cónclave al colectivo femenino.

Como repitiendo una vez más la estrategia que tan aprendida tenemos las mujeres, la articulación, la búsqueda de recursos económicos y humanos, fueron obstáculos que con el entusiasmo y el objetivo claro se sortearon sin inconvenientes.

En los días previos se intensificó la difusión en los medios de comunicación de la capital y más de treinta radios de FM y canales de cable, que fueron multiplicadores de este acontecimiento. Me permito reiterar las palabras que elegí en términos de bienvenida: “Éste es un maravilloso acto político de las mujeres”. No es sencilla la autoreferencia cuando se es parte de una acción. Sin embargo, parece repetirse en quienes abrevamos en el feminismo esta característica de hablar del movimiento.

Tomar la palabra era claramente un ejercicio de ciudadanía: “Las mujeres venimos de distintas experiencias, lugares e historias de vida y hay mucho para aprender. Por eso es maravilloso poder encontrarnos para hablar de las cosas que nos afectan, para que entre todas encontremos las propuestas para exigir las políticas públicas que transformen la calidad de vida de las mujeres en igualdad de oportunidades”, dije en ese momento.

La participación de más de cuatrocientas mujeres contó en el arranque con la intervención de referentes feministas de larga trayectoria. Entusiasmadas por la experiencia del Encuentro Nacional de Mujeres (su hermano mayor), las mujeres pampeanas escucharon, asintieron y aplaudieron las intervenciones de la socialista, Silvia Augsburger, de María Luisa Storani, diputada nacional de la UCR, de Mabel Bianco, presidenta de FEIM y de la pampeana Zulema Izaguirre, presidenta de la Fundación Grameen, en una mesa que estuvo moderada por María Herminia Di Liscia, titular del Instituto Interdisciplinario de la Mujer de la UNLPam.

Cada una con su estilo, con sus luchas, tuvo a su cargo la exposición sobre las políticas públicas que impactan en la población femenina. El aborto, palabra que resonó en un auditorio como antes no se había hecho, fue una de las temáticas que, por su incidencia en la causa de muertes de las mujeres, fue retomada por cada una de las panelistas. La trata de personas, la violencia de género y los roles en el ámbito de lo doméstico -como el desarrollo y la autonomía económica-, fueron los ejes que el auditorio tuvo como marco conceptual para lo que vendría después.

Encontrarse

El primer paso estaba dado. Almorzar juntas, compartir el mate del alojamiento, caminar codo a codo esas cuadras que separaban de la sede de los talleres, son algunas pinceladas de las experiencias que vivieron las mujeres que más tarde compartieron los debates en los talleres. Parecían hormiguitas a las que el encuentro había sacado a la superficie.

Cada una con el equipo de mate y su bolsita violeta (color que identifica a la Subdirección de Políticas de Género) fueron llegando, preguntando y buscándose con otras para empezar las deliberaciones. Las integrantes del Instituto Interdisciplinario de la Mujer de la UNLPam, tuvieron a su cargo la coordinación de la mayoría de los talleres, a quienes que se sumaron otras mujeres del ámbito público, derechos humanos y luchadoras sociales, entre otras.

Desde religiosas hasta la agrupación de Mujeres por la Solidaridad, las periodistas, mujeres rurales, de pueblos originarios, de las que luchan para que se respete su identidad sexual, se plantearon partir en los talleres que habían elegido por reconocerse desde un mismo lugar: la condición de género. Se presentaron, se contaron porqué estaban en el Encuentro, cuáles habían sido las motivaciones, qué pensaban sobre el tema que las estaba ocupando en ese momento, a cuáles recursos echar mano a la hora de hacerle frente a la cuestión… y qué proponer, pensando que juntas es mejor que solas.

Toda una tarde de debates, un paisaje distinto en una ciudad que empezó a escuchar más fuertemente la palabra “género”, y que son las políticas de género desde que la Comuna tomó decisiones políticas que transformaron en un “antes” y un “después” la lucha contra la trata de personas en la provincia, con un fuerte impacto en el ámbito nacional.

Poco a poco, el atardecer del otoñal abril cayó. La peña, música y empanadas, eran parte del acontecimiento, que tendría al día siguiente el momento esperado de las conclusiones y la marcha por la avenida principal hasta la plaza San Martín, para hacer oír más fuerte aún que las campanadas de la Catedral, una a una las conclusiones a las que habían arribado.

Tímidas al principio en las consignas, las más experimentadas en los encuentros nacionales empezaron a desgranar “Somos malas, podemos ser peores”, acompañadas por el baile y los tambores del murgón (foto); los varones apostados en algún kiosco de la avenida miraban sorprendidos y risueños el paso de las cientos de mujeres a las que –teniendo en cuenta la consigna elegida- no cabía más que mirar.

La Plaza para nosotras

Bajo el sol que parecía haberse solidarizado con el Encuentro, se leyeron una a una las consideraciones finales de cada taller: Difundir e implementar políticas públicas con perspectivas de género, capacitar y formar difusores en educación sexual integral, fueron las conclusiones a las que arribaron las mujeres que participaron del taller de salud sexual y reproductiva, anticoncepción y autonomía del cuerpo. Como es habitual en los Encuentros, un sector de la Iglesia Católica se encargó de mandar a sus militantes a ese taller, que expresó las dos posiciones consabidas: a favor de la despenalización del aborto y la defensa del derecho a la vida desde la concepción.

El taller sobre violencia de género fue uno de los más convocantes: en él se planteó la necesidad de redes sociales, se puso especial énfasis en la exclusión automática del agresor y en el Registro Único de Agresores, y se responsabilizó al estado para que visibilice esta pandemia, según la define la OMS.

Las mujeres periodistas fueron muy críticas con las conducciones en sus redacciones y en los puestos jerárquicos de las empresas periodísticas, y cuestionaron la falta de inclusión en las agendas de los medios de los temas con perspectivas de género, como también el sesgo sexista en la utilización del lenguaje. Las mujeres rurales, por su parte, hablaron de la falta de caminos, de ausencia en las políticas de comercialización de sus productos.

Las participantes del taller de Mujer y Cárcel reflexionaron acerca de la situación de las mujeres en lugares de encierro, y sostuvieron en sus puntos concluyentes que “el sistema carcelario ha fracasado por la utilización de prácticas de aislamiento, que rompe lazos con el afuera y obliga a las mujeres a crearlos adentro”.

Trata de personas con fines de explotación sexual y prostitución, fue también uno de los talleres con más participantes. Se partió de reconocer la existencia de trata de personas en la provincia de La Pampa, se consideró el estado de vulnerabilidad de la víctima y la ausencia de aplicación de protocolos para el abordaje de estas situaciones y se cuestionó la falta de una política pública a nivel provincial. En tanto, se avanzó en la petición de una legislación -que tiene tratamiento parlamentario- para programas de atención a las víctimas, capacitación y difusión de campañas, en el Canal 3 del Estado provincial.

Las denuncias de las mujeres de los pueblos originarios también se hicieron oír, como los reclamos de mujeres que luchan por su identidad sexual, defendiendo sus derechos contra la transfobia y homofobia. Las adultas mayores, reclamaron políticas públicas que respondan al reto del envejecimiento poblacional en el marco de la equidad de género, al tiempo que se expresaron por un fortalecimiento de su ciudadanía.

Así, paulatinamente, se fueron escuchando las demandas, las propuestas que nos encontraron en el mediodía del domingo con un nuevo desafío: darle continuidad al Encuentro y con un cerrado aplauso, aprobar la creación de la Red Provincial de Mujeres. Los carteles, las distintas voces, fueron retornando a sus lugares expectantes, y con la energía propia de que en cada una algo se había transformado.

* Subdirectora de Políticas de Género. Directora de Urbanas en Red digital.